Pistacho vivía en un lugar infernal junto con su amiga Menta que no sobrevivió. Se encontraba amarrado con cables para limitar sus movimientos, sin agua, sin comida, sin techo, bajo el sol inclemente de San Andrés y las lluvias torrenciales que caen en la isla de repente. Aunque solo tenía unos meses de vida, su aspecto parecía el de un perrito anciano, débil y triste.

Su rescate fue difícil porque sus dueños no querían entregar a Pistacho y a Menta, así que tuvo que intervenir la Policía.
Ya en la veterinaria, Menta quien había sufrido por años el maltrato y el abandono de sus dueños, no pudo sobrevivir a las multiples enfermedades que tenía. Pero Pistacho más joven y con muchas ganas de vivir, sale adelante lentamente.

Los resultados de los exámenes de Pistacho dieron positivo a Erliquia, una terrible enfermedad causada por las picaduras de las garrapatas que produce gusanos que se alojan en las arterias del corazón.

Temeroso, triste, encorbado, desconfiado, desnutrido y enfermo Pistacho comenzó tratamiento especializado y lo está haciendo muy bien.

Ahora Pistacho está en Bogotá con un buen buso y una bufanda porque el frío capitalino estaba haciendo temblar al pequeño isleñito.

Su mirada ahora luce un poco más feliz, come bien y sigue su tratamiento médico para recuperar su corazón.

Ayuda a Pistacho a sobrevivir.