La persona que encontró a Jack ya tenía una hijita perruna en su casa y no me pudo acoger.

Sin embargo ella se encargó de pagar una guardería para que Jack no quedara solo, y cubrió los gastos de esterilización, vacunas y todo lo necesario para estar bien para su adopción.

Una persona quiso adoptar a Jack en Chocontá y Mónica (su rescatista) conoció el lugar y llevó a Jack para empezar lo que creíamos que sería una nueva vida para él.

Pero tristemente no fue así. Poco después de llegar a su nuevo hogar dijeron que ya no podían tener a Jack porque era aún un cachorrito y tenían que educarlo con paciencia y dedicación.

Por un tiempo Monica perdió el rastro de Jack y después de mucho tiempo Jack apareció en su antigua casa y de allí la llamaron para avisarle. Mónica fue a recoger a Jack inmediatamente.

Cuando lo volvió a ver se impactó al ver en la triste condición en la que me encontraba. Débil, desnutrido, completamente lastimado, miedoso, enferm, con la piel llena de pulgas y forrando en los huesos.

De inmediato Jack fue llevado de vuelta a Bogotá donde fue hospitalizado y luego comenzó un proceso de recuperación y rehabilitación.

Ahora, luego de todo ese sufrimiento y el largo proceso, Jack tiene necesita de otra oportunidad para compartir con una familia responsable que quiera disfrutar de todo el amor y cariño que Jack está dispuesto a brindar. Jack es muy juguetón, noble y sociable.